En esta entrada vamos a hablaros de la sarna. Una enfermedad que a menudo se confunde con la tiña. Pero que al contrario que esta última no es transmitida por hongos, sino por ácaros.

La sarna afecta tanto a seres humanos como a animales. Sus consecuencias no son graves, pero sí muy incómodas. Afectando a la piel y produciendo una picazón muy molesta para quien la padece.

Si crees que tienes alguno de los síntomas de esta enfermedad, sigue leyendo. En esta entrada te ofrecemos información detallada sobre la sarna, cuál es su tratamiento y cómo afecta también a los animales.

Qué es la sarna o escabiosis

Qué es la sarna o escabiosis

La sarna está producida por un tipo de ácaro

Lo primero que debes saber de la sarna, sí crees que la padeces, es que es muy frecuente y su tratamiento generalmente sencillo. Forma parte de tipos muy habituales de dermatosis.  El ácaro que la produce es el Sarcoptes scabiei, y se contagia a través del contacto con la piel.

Al ácaro que la produce también se le llama “Arador de la sarna”. La razón es que el arácnido que la produce lleva a cabo la cúpula en la piel de la persona o animal que resultará infectado. La fecundación se produce en la parte exterior de la piel, muriendo el macho. Y metiéndose después la hembra en el interior depositando los huevos.

Las reacciones alérgicas que se producen en la piel vienen del rechazo del cuerpo a los huevos. La hembra, va dejándolos a su paso a medida que se abre paso a través de los túneles que va creando. El ácaro muere después de un mes aproximadamente, pero los huevos eclosionan antes. Cuando eso sucede, las larvas emergen a la superficie de la piel, ocasionando marcas que acompañan la reacción alérgica.

La sarna en personas

La escabiosis se produce tanto en animales como en personas. Al tratarse de un ácaro, las condiciones para su contagio son diferentes que en bacterias, gérmenes o virus. A menudo se desarrolla en hospitales, residencias y en otros lugares en los que conviven un alto número de personas con el sistema inmunitario bajo.

La sarna es personas está asociada a momentos alejados de nuestra historia. Siglos atrás su incidencia era mucho mayor, y también su impacto. Las razones estaban directamente relacionadas con la falta de higiene, y con la ausencia de recursos para su tratamiento. Hoy, la sarna es una enfermedad muy controlada. Que sin embargo no se ha visto erradicada e incluso ha registrado un mayor número de casos en los últimos años.

La sarna y sus síntomas

La sarna y sus síntomas

La sarna puede tardar más de un mes en presentar síntomas en la persona afectada

Los síntomas de la sarna a menudo se producen varias semanas después del contagio. Pocas veces antes de un mes. Sin embargo, si la persona afectada ya padeció sarna en algún momento, los síntomas pueden aparecer en tan solo una semana.

El primero y principal de los síntomas es el picor. Refranes como “sarna con gusto no pica” o “sarna con gusto no pica ni mortifica” nos muestran la popularidad de esta enfermedad. Fácilmente reconocible a través del comezón, que suele tener mayor incidencia por la noche.

Acompañando al picor y en estados más avanzados de la infección, comienzan a visibilizarse lesiones primarias. La más habitual son surcos finos de color gris, que van ensanchándose al final. El recorrido que muestran es el que ha llevado a cabo la hembra en el depósito de sus huevos. El cuerpo, al defenderse de la infección sufre una reacción alérgica que hace visible la presencia del ácaro.

Además de estas lesiones primarias, el cuerpo se ve afectado por otras secundarias. Entre ellas destacan:

  • Vesículas localizadas en glúteos, muslos y alrededor del ombligo.
  • Nódulos rojizos: De mayor tamaño que las anteriores y localizados en espalda, ingles y axilas.
  • Endurecimiento de la piel: Como consecuencia del rascado constante y la aparición de níquel.

La sarna y su contagio

La sarna y su contangio

La sarna suele contagiarse entre personas con un contacto muy cercano

La forma más habitual de contagio de la escabiosis viene del contacto de la piel de una persona afectada con otra que no lo está. La sarna se considera una enfermedad de transmisión sexual porque las temperaturas altas y el contacto prolongado con la piel son los principales factores para su contagio.

Además del contacto sexual, otros factores de riesgo son compartir toallas, ropa u otros elementos que estén en contacto con la piel. Los acaros pueden sobrevivir durante semanas en las prendas en condiciones adecuadas. Por lo que si una persona padece sarna deben tomarse todas estas precauciones para que no se produzca contagio.

Un entorno poco higiénico o contar con un sistema inmunológico debilitado son factores que influyen a la hora de contraer esta enfermedad infecciosa.

Tratamiento de la sarna

Tratamiento de la sarna

La permetrina es a día de hoy el mejor remedio para el tratamiento de la sarna

El tratamiento de la sarna debe aplicarse también a las personas en contacto con quien lo padece. Este principio es fundamental, dado que en otro caso pueden surgir nuevas infecciones y contagios.

El objetivo del tratamiento es doble. Por un lado, eliminar el ácaro. Y por el otro, aliviar el picor que afecta a la piel. Es fundamental acabar completamente con el parásito para evitar que se reproduzca y con sus larvas.

Entre las medidas más utilizadas para llevar a cabo el tratamiento destacan las siguientes:

  • Corticoides: Disminuyen la alergia y el picor. Suelen prescribirse en crema si los síntomas van remitiendo o por vía oral si continúan.
  • Antihistamínicos orales: Menos potentes que los anteriores, sirven sobre todo para evitar el rascado y disminuir la alergia.
  • Benzoato de bencilo: Se utiliza también en tratamientos para piojos y se aplica en la piel a través de loción.
  • Permetrina: Se trata del tratamiento más utilizado y eficaz a día de hoy. Se vende en forma de loción o crema, y se aplica en todo el cuerpo, no solo en las zonas afectadas.

La sarna en perros

La sarna en perros

Si el perro se rasca a menudo, presenta zonas rojizas y pierde pelo y apetito, puede estar afectado por sarna

La sarna también se transmite en animales. Y debemos tener especial atención a la de las mascotas con las que pasamos más tiempo. Por ejemplo los perros.

Dado que la sarna se caracteriza por el picor, es muy frecuente que nos preguntemos si un perro que se rasca a menudo la padece. Sin embargo, no debemos olvidar que un perro está en contacto con multitud de agentes externos. Las garrapatas, por ejemplo, también producen picor y las consecuencias de padecerlas para un perro son mucho más nocivas que la sarna.

Uno de los síntomas de sarna en perros es la pérdida de pelo. También la presencia de manchas rojas, y las lesiones en la piel. Si la sarna avanza, el apetito del animal puede verse afectado, y también su propio olor.  Een caso de qu tu mascota padezca estos síntomas, llévalo al veterinario.

 

A menudo, la sarna se confunde con la tiña. Otro tipo de enfermedad de la que hablamos en nuestro blog. Si quieres conocer sus diferencias y encontrar información más completa sobre ella, visita la entrada de blog que le dedicamos. También descubrirás cómo se contagia la tiña en animales y personas.